Los 8 pasos del Yoga según Patañjali
- matabhumimps
- 13 dic 2025
- 5 min de lectura
Actualizado: 22 mar
Cuando escuchamos la palabra yoga, es común pensar en posturas, estiramientos o relajación. Pero el yoga no es eso: es un camino de autoconocimiento, de transformación interna y de reconexión.
Hace más de dos mil años, el sabio Patañjali organizó este camino en ocho pasos llamados Ashtanga Yoga (“ashta” = ocho, “anga” = partes). No son ocho etapas lineales, sino dimensiones que se entrelazan y se profundizan con la práctica. Cada paso nos invita a mirar hacia dentro, a habitar el cuerpo con conciencia y a vivir con mayor claridad, coherencia y presencia.
El yoga, según Patañjali, no es un sistema de posturas ni una práctica espiritual abstracta, sino un método estructurado para el cese de las fluctuaciones mentales.
“Yogaḥ citta-vṛtti-nirodhaḥ” Yoga Sūtra I.2. El yoga es la cesación de las fluctuaciones de la mente.
En Mātā Bhūmi, estos ocho pasos son un mapa sutil que acompaña todo lo que compartimos. Recordamos que estos pasos no son jerárquicos ni lineales, sino interdependientes, y operan como un marco integral de regulación ética, corporal, respiratoria y mental.
Aquí te los presento de forma simple, práctica y profunda, para que puedas integrarlos en tu vida cotidiana.
Yama — La relación con el mundo
“Ahiṁsā-satya-asteya-brahmacarya-aparigrahāḥ yamāḥ” Yoga Sūtra II.30–31.
Los Yamas establecen principios de conducta que regulan la relación del individuo con el entorno social. No son mandamientos morales, sino criterios de autorregulación conductual:
Ahimsa: no violencia, amabilidad en pensamiento, palabra y acción.
Satya: honestidad interna y externa.
Asteya: no robar (energía, tiempo, espacio, ideas).
Brahmacharya: moderar y dirigir la energía de forma consciente.
Aparigraha: desapego, dejar de acumular y no aferrarse.
Los Yamas nos invitan a vivir desde la coherencia, la compasión y la comprensión.
2. Niyama — La relación contigo mism@
Los Niyamas se refieren a la disciplina personal y al desarrollo interno del practicante.
“Śauca-santoṣa-tapaḥ-svādhyāya-īśvara-praṇidhānāni niyamāḥ” Yoga Sūtra II.32
Son actitudes internas que cultivan un espacio de claridad:
Saucha: pureza del cuerpo, la mente y los entornos.
Santosha: contentamiento, gratitud por lo que es.
Tapas: disciplina sagrada, constancia.
Svadhyaya: autoestudio, observar nuestras sombras y dones.
Ishvara Pranidhana: confianza, entrega a algo mayor que el ego.
Los Niyamas nos ayudan a construir un hogar interior más estable y luminoso.
3. Asana — Postura estable
En los Yoga Sūtra, āsana no es una secuencia dinámica, sino la capacidad de sostener una postura estable y funcional para la meditación.
Su propósito es preparar el cuerpo para la quietud, para que la mente pueda aquietarse y entrar en estados de atención profunda.
“thira-sukham-āsanam” Yoga Sūtra II.46 La postura debe ser estable y confortable.
4. Prāṇāyāma — Regulación de la energía vital
Prāṇāyāma se define como la regulación consciente del flujo respiratorio, con impacto directo sobre el sistema nervioso y la mente.
“Tasmin sati śvāsa-praśvāsayoḥ gati-vicchedaḥ prāṇāyāmaḥ” Yoga Sūtra II.49 Prāṇāyāma es la regulación del movimiento de la inhalación y la exhalación, cuando la postura está firmemente establecida.
Su función principal es preparar la mente para estados de mayor claridad y concentración.
En resumen, según Patañjali, prāṇāyāma es:
una regulación consciente del flujo respiratorio
es realizada después de estabilizar el cuerpo
con el objetivo de reducir la reactividad mental
y preparar el sistema para estados de atención sostenida
5. Pratyāhāra — Retiro sensorial
Pratyāhāra marca la transición entre prácticas externas e internas.
“Sva-viṣaya-asaṁprayoge cittasya svarūpa-anukāra iva indriyāṇāṁ pratyāhāraḥ” Yoga Sūtra II.54. Pratyāhāra es el retiro de los sentidos de sus objetos, de modo que los sentidos actúan como si imitaran la naturaleza de la mente.
Consiste en reducir la dependencia de los estímulos sensoriales, permitiendo que la mente deje de reaccionar constantemente al entorno.
Cuando no hay conexión con los objetos sensoriales, los sentidos ya no capturan estímulos externos de forma automática. Esto no implica aislamiento físico, sino no-reactividad sensorial.
Patañjali coloca este paso como el umbral entre prácticas externas (bahiraṅga) y prácticas internas (antarāṅga).
Es el punto donde:
el cuerpo está estable (āsana),
la respiración regulada (prāṇāyāma),
y la atención ya no es arrastrada por estímulos externos.
6. Dhāraṇā — Concentración
Dhāraṇā es la capacidad de sostener la atención en un solo objeto, sin dispersión.
“Deśa-bandhaḥ cittasya dhāraṇā” Yoga Sūtra III.1. Dhāraṇā es la fijación de la mente en un solo lugar o punto.
Es una función cognitiva entrenable, fundamental para el control mental. Este sūtra describe dhāraṇā como una función específica de la mente: la capacidad de mantener la atención contenida en un único objeto, sin dispersión.
Ese objeto puede ser:
un punto corporal (respiración, entrecejo),
un objeto externo,
una idea, imagen o sonido.
El énfasis está en la delimitación clara del objeto de atención. No se trata de relajación ni de contemplación pasiva, sino de un acto deliberado de enfoque.
7. Dhyāna — Meditación
Cuando la concentración se vuelve continua y sin interrupciones, se establece Dhyāna.
“Tatra pratyaya-eka-tānatā dhyānam” Yoga Sūtra III.2. Dhyāna es el flujo continuo e ininterrumpido de la cognición hacia un solo objeto.
No es una técnica, sino un estado de atención sostenida, sin esfuerzo.
Patañjali distingue claramente entre esfuerzo atencional y estado meditativo.
En dhāraṇā (III.1) la mente se fija deliberadamente en un punto.
En dhyāna (III.2) esa fijación deja de requerir esfuerzo y se transforma en continuidad.
Eka-tānatā indica que no hay saltos entre pensamientos. La mente permanece estable en un solo contenido cognitivo.
8. Samādhi — Absorción
Samādhi ocurre cuando la mente se absorbe completamente en el objeto de meditación.
“Tad eva artha-mātra-nirbhāsaṁ svarūpa-śūnyam iva samādhiḥ” Yoga Sūtra III.3. Samādhi es cuando únicamente el objeto brilla en la mente, como si la propia forma del observador hubiera desaparecido.
Aquí cesa la identificación con el observador individual, dando lugar a un estado de claridad sin distorsión cognitiva. La identidad del observador se disuelve completamente y la auto-referencia mental deja de operar.
Es un estado de lucidez extrema. La conciencia está plenamente activa, pero sin ego cognitivo.
Los 8 pasos como práctica diaria
Recuerda que siempre podemos aplicar el Yoga en nuestro dia a dia. No necesitas retirarte a un ashram ni meditar horas para vivir los 8 pasos del yoga. Ellos están presentes en lo cotidiano:
cuando respiras profundo antes de reaccionar,
cuando eliges actuar con amabilidad,
cuando observas tus pensamientos sin juicio,
cuando te entregas al momento presente.
En Mātā Bhūmi los integramos desde la simplicidad y el corazón, para que cada persona pueda encontrar su propio ritmo y su propio camino.
Estos ocho pasos no son metas, sino acompañantes. Som como guías suaves para que tu vida se vuelva más consciente, presente y verdadera.
Si deseas comenzar este camino, estoy aquí para acompañarte.
Maria Pia Santolaya - Mata Bhumi




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