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Construir tu propio camino en el yoga

Dejar de compararse para comenzar el verdadero camino


Cuando empecé el proyecto Mātā Bhūmi tenía muchas dudas. No sabía si estaba lista para compartir mis aprendizajes, si tenía suficiente experiencia o si mi cuerpo representaba lo que “se espera” de una profesora de yoga.


Veía esas imágenes "perfectas": cuerpos flexibles, ropas impecables, posturas imposibles. Y me sentía lejos de todo eso.


Durante un tiempo, creí que el yoga era eso: alcanzar una forma, una imagen, una meta externa. Pero con el tiempo comprendí algo que cambió por completo mi manera de practicar: el yoga no empieza cuando logras una postura, sino cuando te detienes a mirar hacia adentro.


El problema de compararse


La comparación es uno de los mayores obstáculos en el camino del yoga. Porque nos aleja de nuestra experiencia directa y nos lleva a intentar encajar en una idea externa de lo que “debería ser”.


Cuando te comparas:

  • dejas de escuchar tu cuerpo

  • fuerzas procesos que necesitan tiempo

  • te desconectas de lo que realmente estás viviendo


Y, sobre todo, pierdes lo más valioso: tu propio proceso.


El yoga no es una performance


Hoy en día, gran parte de lo que vemos sobre yoga está atravesado por la lógica de mostrarse: secuencias creativas, posturas complejas, cuerpos entrenados. Pero el yoga no es una performance. No es algo que se hace para ser visto.


Puedes hacer una postura avanzada y no estar en yoga. Y puedes estar simplemente respirando, en silencio, y estar profundamente en yoga. Porque el yoga no depende de lo que haces por fuera, sino de cómo te habitas por dentro.


El yoga también es cómo vives


A veces pensamos que el yoga ocurre solo dentro de la práctica: en la esterilla, en la respiración, en las posturas. Pero el yoga no termina ahí.


El yoga también es cómo te hablas a ti misma cuando algo no sale como esperabas. Es la paciencia que practicas cuando tu cuerpo tiene límites. Es la amabilidad con la que te tratas en los días difíciles. También es cómo te relacionas con los demás: es respeto, escucha, tolerancia. Es elegir no reaccionar desde la impulsividad, sino desde la conciencia.


En la tradición del yoga, estos principios están profundamente presentes: la no violencia (ahimsa), la honestidad, la moderación, el respeto por uno mismo y por los otros. No como reglas rígidas, sino como una forma de habitar la vida con más conciencia.


Porque de poco sirve sostener una postura con perfección si después nos tratamos con dureza, o nos relacionamos desde el juicio. El yoga no se mide solo en lo que haces con tu cuerpo, sino en cómo eliges vivir.


Construir tu propio camino


El verdadero cambio ocurre cuando dejas de intentar copiar un camino y empiezas a construir el tuyo.


Construir tu propio camino en el yoga implica:

  • darte permiso para hacer las cosas por primera vez

  • respetar tus tiempos

  • escuchar tu cuerpo sin imponerle exigencias

  • observar tu mente sin juzgarla

  • sostener la práctica incluso cuando no es “perfecta”


Tu yoga no tiene que parecerse al de nadie más. Porque nace de tu historia, de tu cuerpo, de tu momento de vida. Tu yoga es único, porque tú lo eres.


Volver a lo esencial


En Mātā Bhūmi, el yoga no es una competencia ni una meta a alcanzar. Es un espacio para volver a lo esencial:

  • respirar

  • sentir

  • observar

  • estar presente


No necesitas “parecer” alguien que hace yoga. No necesitas lograr una postura específica. Solo necesitas estar disponible para encontrarte contigo misma.


Una práctica que transforma


El camino del yoga no exige perfección. Solo te pide presencia. Cuando la presencia aparece, algo empieza a transformarse: la relación con el cuerpo, con la mente, con uno mismo. Dejas de buscar afuera y empiezas a habitar lo que ya está en ti.


Cuestionemos: tal vez el verdadero desafío no sea lograr más, sino compararte menos y aceptar lo que somos hoy. Tal vez el verdadero avance no esté en lo que muestras, sino en lo que comprendes internamente. Tal vez el yoga no sea convertirse en alguien distinto, sino recordar quién eres cuando dejas de exigirte tanto.


Maria Pia Santolaya - Mata Bhumi


 
 
 

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