top of page
Buscar

El Ego según el Yoga

En la filosofía del Yoga, el conocimiento no se reduce a acumular información ni a comprender conceptos intelectuales. El verdadero conocimiento (vidyā) es experiencial: surge de la observación directa de uno mismo y del discernimiento entre aquello que cambia y lo que permanece inmutable.


El Yoga nos enseña que la causa última del sufrimiento humano es la falta de discernimiento (aviveka) entre nuestra realidad esencial (eterna y consciente) y la realidad cambiante de la mente, el cuerpo y el mundo. Cuando confundimos una con otra, nace el ego (ahaṃkāra): la identificación con lo transitorio, con la personalidad, los pensamientos, los logros y los temores.


El Ego en los Yoga Sūtras de Patañjali


En el Yoga Sūtra II.3, Patañjali enumera las causas del sufrimiento (kleśas):

“Avidyā, asmitā, rāga, dveṣa, abhiniveśaḥ.”La ignorancia, el sentido del yo, el apego, la aversión y el miedo a la muerte.

De todos ellos, la raíz es avidyā, la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza. De esta ignorancia surge asmitā, el sentido del “yo soy”, que en el plano psicológico se manifiesta como ego: la falsa identificación del Ser con la mente pensante.


Para Patañjali, el Yoga es el camino para cesar las fluctuaciones de la mente (citta-vṛtti-nirodhaḥ), de modo que la consciencia pueda reconocerse a sí misma. Cuando el “yo” se aquieta, emerge una claridad natural: el testigo (draṣṭā) se establece en su propia naturaleza.


El Ego en la Bhagavad Gītā


La Bhagavad Gītā también aborda profundamente este tema.Krishna explica a Arjuna que el sabio actúa sin identificarse como el hacedor:

“Aquel que ve que todas las acciones son realizadas por la naturaleza, y que el Yo no actúa, ve verdaderamente.” (Bhagavad Gītā, 13.29)

El ego se apropia de la acción y dice “yo hago”, “yo logro”, “yo sufro”. Pero el Yoga enseña que la acción sucede en el campo de la naturaleza (Prakṛti), mientras que el Ser (Puruṣa) solo observa. Liberarse del ego no significa abandonar el mundo, sino actuar desde la presencia, con desapego a los resultados, reconociendo que la consciencia no se ve afectada por lo que sucede.


La Visión del Sāṃkhya


El sistema filosófico del Sāṃkhya, que complementa al Yoga, distingue claramente entre Puruṣa (la consciencia pura, eterna e inmutable) y Prakṛti (la materia primordial, fuente de todo lo manifestado). El ego surge cuando la mente (que pertenece a Prakṛti) refleja la luz del Puruṣa y se confunde con ella. De esta confusión nace la identificación: creemos ser lo que pensamos, sentimos o poseemos.


El proceso del Yoga es, entonces, recordar quién observa, reconocer que no somos el cuerpo ni la mente, sino la consciencia que presencia ambas.


Integrar el conocimiento en la vida cotidiana


Reflexionar sobre el ego no es un ejercicio filosófico abstracto.Es una práctica viva que se expresa en la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con el mundo.Cada vez que reaccionamos desde la defensa, el control o la necesidad de tener razón, el ego se manifiesta.Cada vez que respiramos, observamos y elegimos responder desde la calma, se abre espacio para el Ser.

El Yoga no busca eliminar el ego, sino colocarlo en su lugar adecuado: como un instrumento útil, pero no como el dueño de la experiencia.


Para reflexionar


El ego se disuelve poco a poco, no por esfuerzo, sino por comprensión. La práctica del Yoga (en el tapete y en la vida) nos invita a observar:


¿Desde dónde estoy actuando? ¿Desde el “yo” que busca controlar, o desde la presencia que simplemente es?


En ese silencio interior, el Yoga revela su propósito más profundo: conducirnos del Ego al Ser, de la confusión a la claridad, del sufrimiento a la libertad.




Y si nos quitamos las máscaras y comenzamos a vivir libremente?
Y si nos quitamos las máscaras y comenzamos a vivir libremente?

Maria Pia Santolaya - Mata Bhumi


 
 
 

Comentários


bottom of page